La belleza de los objetos que nos rodean

Siempre he sentido especial devoción por las mesas y cajas de herramientas de mi padre. Pensar en él es asociar su imagen con un sinfín de utensilios, máquinas y materiales que son fieles compañeros en sus ratos libres. Cuando de pequeña leía la colección de TBO’s que había por mi casa, una de las secciones que más me gustaba era la doble página dedicada a “Los grandes inventos“. Coches que generaban energía con imanes, gafas que proyectaban películas en paredes, burbujas que mantenían nuestro cuerpo fresco en pleno verano o guitarras lanza berridos. El Profesor Franz de Copenhague me recordaba tanto a mi padre que estaba convencida de que sus prolíficos inventos eran pan comido para nosotros.

 

 
Hace poco conocí el trabajo de Franco Clivio y me recordó mucho al dúo que en mi cabeza formaban el profesor y mi progenitor. Para captar en unos minutos la esencia de su obra os recomiendo deteneros un par de minutos y ver el vídeo resumen. Clivio ha desarrollado su vida profesional como diseñador industrial y desde niño ha coleccionado miles de objetos que ha ido catalogando bajo varios criterios. “Todos son objetos que me han sacado una sonrisa o han demostrado que poseen un alto grado de utilidad”, responde en relación a la pregunta de por qué elige unos y no otros. El resultado de esta curiosa afición se materializó en 2009 en el libro “Hidden Forms” y en una exhibición fotográfica llamada “No Name Design“.
 
Lo que más me gusta de este relato es que Franco Clivio ha querido destacar la belleza de los objetos que nos rodean y a los que muchas veces no prestamos atención. Y no sólo eso, este diseñador industrial que ha pasado el grueso de su vida laboral inmerso en el diseño de objetos, recalca el hecho de que la mayoría de los objetos que más impacto han tenido en nuestras vidas han sido diseñados por gente anónima, no grandes nombres.
 
Opino como él que lo más importante no es quién está detrás de la conceptualización de un objeto o herramienta, sino los diferentes y diversos usos que les damos a estos y cómo la mayoría sirven para que diseñadores amateurs como mi padre puedan crear pequeños y grandes inventos que no cambian el rumbo de la Historia en mayúscula, pero alimentan nuestra memoria.    
 
 
2 Comentarios
  • Rocío
    diciembre 17, 2014

    ¡Qué maravilla! y cuánto tesón para coleccionar y clasificar todas…

  • Círculo Ártico
    diciembre 18, 2014

    Sobre todo para clasificarlas, porque sin darnos cuenta, ¡la de objetos que coleccionamos! Yo temo las mudanzas precisamente por no enfrentar ese momento de consciencia en el que no entiendes cómo has sido capaz de amontonar tantos trastos. Franco Clivio le aporta belleza a ese caos acumulativo 🙂

¿Qué opinas?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

English EN Français FR