Bordando cactus para combatir el invierno

Uno de los últimos días otoñales que disfrutamos en el norte, mientras esquivaba el viento en una de las calles principales de mi ciudad, me topé con la tienda Flying Tiger. ¿A que suena romántico? Mentiría si no afirmara que soy muy fan de todos los cachivaches bonitos que tienen (alguna entrada de este blog me delata) y mes a mes me gusta darme un paseo por sus estanterías en busca de flechazos. 

Esta es la auténtica razón por la que no pude resistirme a llevarme a casa este kit de bordado de un cactus en flor. Venía con un bastidor de madera, una tela de saco con el motivo, una aguja y las lanas necesarias para completar el dibujo. 

 

cactus bordado

cactus bordado

cactus bordado

 

No tiene mucho misterio, pero me hizo pasar una agradable tarde de domingo con mi ayudante gatuno, al lado de la chimenea.  Además, me ha picado el gusanillo y este año quiero decorar una de las paredes de mi salón con bastidores que vaya bordando poco a poco los próximos meses. ¿Conseguiré armar mi pequeña colección?

 

cactus bordado

 

¡Felices propósitos!

Dudaba si este año cumplir con uno de mis rituales en las primeras semanas de enero: escribir los propósitos. Este año me inclinaba más por dejarme llevar y no oponerme a mí misma una hilera de promesas que seguramente no llegue a cumplir. Pero a pesar de que estoy ante un año sin demasiadas certezas, no he podido resistirme a bocetarme una pequeña hoja de ruta con algunas voluntades que seguir este 2017 que recién comienza. 

Eso sí, seré más laxa que otros años si no llego a cumplirlos todos y en el balance de diciembre prometo felicitarme porque todo aquello que consiga con firmeza o por azar estos próximos 12 meses. Estoy convencida de que me acercará un poco más a ese lugar donde me gustaría proyectarme, así que, sin más dilación, ¡allá vamos!  

 

Explorar mi creatividad 

Crear, imaginar, soñar. Sin duda, este es mi gran propósito para este año. El tiempo de las excusas terminó (que si la ciudad no me inspira, que si necesito más espacio, que si no tengo suficiente dinero para gastármelo en materiales o clases…). Todo gira en torno a la actitud y tengo plena disposición por hacer de este 2017 el año en el que explore mi vena creativa. Tengo muchas ganas de restaurar muebles, tejer amigurumis, aprender a coser, bordar cuadros en mi pequeño bastidor, disfrutar de ir a clase de cerámica frente al mar, completar mi maletín de óleos… Debido a mi trabajo paso muchas horas creando con palabras, pero necesito sentir la liberación que para mí supone dejarme llevar con trabajos artesanales. ¿Conseguiré cumplir con mis retos #DIY?

 

Encontrar aquello que me apasiona

Admiro muchísimo a la gente que tiene hobbies muy marcados, que adora hacer o dedicar tiempo a una determinada actividad. Es cierto que yo disfruto mucho con muchas cosas, pero son tantas y tan dispares que no logro focalizar. Este año quiero explorar qué es aquello que me llena por dentro. Da igual si no es “productivo” en términos económicos, creo que las últimas decisiones que he tomado en mi vida han surgido precisamente para acercarme un poco más a ese reencuentro. Si disfruto patinando, patinaré, si lo mío es la cerámica, trataré de crearme mi propio horno, si siento que necesito expresarme a través del lenguaje audiovisual, ahorraré mucho para comprarme una cámara… ¡La vida es muy corta, go ahead Rocío!

 

Menos planificación, más improvisación

Desde que finalizó el verano y el giro que dio mi vida comenzó a asentarse, desarrollé una pequeña obsesión: mejorar mi productividad. Cuando trabajas desde casa se vuelve muy difícil lograr encajar los tiempos de trabajo + ocio + familia. Además este año decidí comenzar a estudiar de nuevo y el final de año ha sido muy intenso. Ha habido momentos en los que creí que, pese a la planificación germánica, no iba a llegar a todo. Y precisamente lo que quiero entrenar este año es que no pasa nada si al finalizar el día no has logrado tachar toda la lista de tareas que te propusiste por la mañana. Soy demasiado exigente conmigo misma y eso ha de cambiar. Por eso, a 2017 pongo por testigo que este año sabré darle más espacio al ocio o simplemente a los tiempos muertos y, lo que es más importante, sabré disfrutar de esos espacios sin remordimientos. Un reto que tengo pendiente es el de poner en marcha alguna aventura sin nada de planificación: algo así como meter lo imprescindible en el coche y pasar un fin de semana sin rumbo fijo. 

 

Cuidar mi cuerpo y alimentación

 

Quizás sea el propósito menos original del mundo, pero he de escribírmelo para no perderlo de vista. Tengo que conseguir mejorar mi relación con la actividad física. Por salud y por muchísimos motivos más, necesito tener la oportunidad de demostrarme a mí misma que soy capaz de tener constancia y realmente disfrutar de un hábito que traerá a mi vida muchísimos beneficios. Piscina, yoga, gimnasio… no sé a través de qué disciplina lograré reconciliarme con el deporte, pero quiero jurarme a mí misma que conseguiré cumplir esta promesa que llevo tanto tiempo arrastrando. Esto va unido a una mayor consciencia sobre la alimentación. Aunque trato de cuidar este aspecto, sé que debería escuchar más mi cuerpo.

 

Yo, mimé, conmigo

Está genial lo de marcarnos metas para con otras personas, pero yo hace tiempo que quiero apostar por mí. Si no somos capaces de cuidarnos y mimarnos, ¿quién lo va a hacer? He aprendido que si no estoy bien conmigo misma, es imposible que lo esté con mi pareja, familia o amigos. Por eso, un año más, tengo como propósito cuidarme más. No esperar que sean otros los que me lo sugieran, si no ser capaz de escucharme a mí misma y darme pequeños caprichos no materiales. Es hora de no cuestionarme cada decisión y dejarme llevar… Pasar tiempo sola, dedicar espacios para mí o no confiar mi estado de ánimo a un tercero son algunas de las acciones que espero poner en marcha los 12 meses venideros. 

 

¿Y tú, ya has decidido cuáles serán tus propósitos este año? 

 

Fuente fotografías: 1 | 2 | 3 | 4 |5

La primavera es una actitud

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El colgante Primavera, de Fauna y Flora, llegó a mi vida en un momento muy especial. Cuando lo recibí hacía meses que mi chico me había regalado otro de esta firma, concretamente el de las montañitas nevadas y lo había hecho con el propósito de que retomara este rincón ártico. Así que sabía que la elección esta vez tampoco era baladí y que, sin decirlo, me estaba animando a seguir soñando con la vida conectada con la naturaleza que ambos añorábamos. 

Recuerdo perfectamente cuando descubrí este collar de Marta y Óscar. Era domingo, estaba tirada en el sofá y tenía uno de esos días tontorrones. La pequeña descripción que acompaña las fotos me despertó la morriña y ese runrún que hacía años que me daba vueltas muy adentro. Cuentan que es una de sus creaciones más especiales porque surgió tras un paseo por el bosque, en el que recogieron una pequeña ramita que fue la inspiración para esta pieza que guarda la esencia de la primavera. Una bonita forma de recordarnos que no es sólo la estación que comienza en marzo, sino también una actitud ante todo lo que nos rodea y ocupa la mente. 

 

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Este collar tan delicado más que un regalo, fue una declaración de intenciones. Por eso me gusta tanto ponérmelo porque me recuerda que, guiados por la intuición, dimos un paso hacia adelante y cambiamos la urbe por lo rural y los horizontes de ladrillos por árboles que brotan y pierden ramas. 

Hay gente que admira a las personas que tienen un trabajo que les reporta dinero, éxito, reconocimiento; yo sin embargo admiro a quienes como Marta y Óscar (y el pequeño Tom) han sabido escucharse y crear el tipo de vida que les hace feliz. Aún me queda mucho camino por recorrer, pero cada día siento que estoy más cerca de la senda que me llevará a equilibrar trabajo, vida y sueños. 

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