Recetas sonoras

Algún día escribiré sobre la importancia que tiene la comida a la hora de cuidar y mantener las relaciones sociales en mi familia. Me gustaría enfrentar este proceso creativo con calma, revisitando la memoria y rescatando todo el material gráfico que durante años hemos ido recopilando sin querer.

Mi madre es cocinera (entre otras muchas cosas) y su vida ha estado ligada siempre a los fogones. Ahora está muy de moda esto de definir el tipo de cocina (asiática, mediterránea, fusión…), pero la de mi madre siempre ha sido una cocina del afecto. Quiero creer que las tres hijas hemos heredado ese mimo y gusto por cocinar y me gustaría algún día comprobar que se nos ha pegado al menos una porción de su creatividad y paladar. La versión culinaria del mítico anuncio de “si tú lees, ellos leen”, se cumple en nuestro caso.

Este fin de semana, buscando en la red recetas de pasta fresca, me encontré con un proyecto que le da una vuelta a cómo se representan los procesos cuando se graba una receta. En este caso, la aproximación que hacen es a través de los sonidos. Seguramente os vienen muchos recuerdos de la cocina de vuestra infancia, ¿pero alguno de ellos es sonoro?

Estas videorecetas buscan descubrir los secretos de los platos atendiendo a cada detalle de su preparación, centrándose especialmente en su sonoridad. El crujir de los huevos cuando se abren, de la masa cuando se estira, el aceite hirviendo…

 

Pensando en los sonidos de la cocina que me han acompañado el primero que me viene a la cabeza es el del traqueteo del mortero y ese “chup chup” tan característico de los buenos sofritos. ¿Y a ti, qué sonido es el que te evoca la cocina de tu infancia?
1 Comentario
  • Elena Navarro
    Agosto 9, 2015

    Qué interesante Rocío. Pues recordando qué sonidos del trasteo en la cocina tengo grabados en la memoria, me vienen un montón. Uno de los más evocadores es el golpeteo de mi abuela haciendo croquetas en la encimera de mármol de la cocina. Cogía con una cuchara de palo la masa correspondiente a una y le daba forma lanzándola sobre la encimera dos o tres veces con golpes certeros, ¡hacía docenas en unos minutos y le quedaban perfectas!

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