creando mi propia constelación

“Lo bonito es ir soñándolo antes de que llegue”. No recuerdo de quién es la cita, ni por qué la anoté en el móvil hace más de un año. Lo cierto es que no se me ocurre una secuencia de palabras más adecuada para expresar lo que han significado para mí estos últimos meses.

 
Mi útero se ha convertido en una pecera en la que la salinidad del Mar Cantábrico marida a la perfección con la calidez del Atlántico y el toque picante del mojo canario se compensa con el dulzor del sobao pasiego. Para que el plánctom sea delicioso y merecedor de más de una Estrella Michelín, hay que sumarle la esencia de los buenos guisos: un cocinado a fuego lento regado con mucho amor. 
 
 
Pese a los malestares, las inseguridades propias y ajenas y el sinfín de mensajes contradictorios que una recibe en este estado, he sentido una paz interior difícil de explicar. Como si mi cuerpo quisiera convencerme de que, pase lo que pase, estoy lista para todo lo que está por venir. Así que compraré flores, sacaré mi vajilla favorita y prepararé la mesa para el festín de besos y arrumacos que te espera, pequeño Leo ♡

2018, el año en el que la magia sucederá

 

Este año cambio propósitos por consejos. Porque sé que es muy probable que no los cumpla y, en cambio, estoy segura de que me gustará releer el listado de pequeñas sugerencias que mi yo de 2017 le brinda a mi yo de 2018. 

 

  1. “Esto también pasará”
  2. No juzgues a nadie con tus propios estándares. 
  3. Escribe, escribe y escribe. Para ti, para él.
  4. Desempolva la cámara y construye vuestra memoria colectiva.
  5. Pero no quieras registrarlo todo. La magia del momento está detrás de las pantallas y se queda grabada en las retinas.
  6. Lo mejor para vosotros siempre seréis vosotros.
  7. Déjate de teorías y sigue tu instinto. 
  8. Invierte el poco tiempo libre que tengas en ti. 
  9. No trates de adelantarte al curso de los acontecimientos.
  10. Cada persona tiene sus propios ritmos. Respétalos. 
  11. Sumarás satélites pero no olvides que eres (y seguirás siendo) un planeta. 
  12. Puede que existan otros mundos, pero todos están dentro de éste.
  13. Riega todos los días tu relación de pareja porque, gracias a ese jardín, este año brotará tu primavera.
  14. Comete errores. Equivócate. Es la base del aprendizaje y este año estás ante el más importante de tu vida.
  15. Sé buena contigo, Rocío. Derriba los listones y dite cosas bonitas.
  16. Píntate los labios de rojo aunque estés en pijama. 
  17. Identifica lo esencial, elimina el resto.
  18. Ahora sí que sí… ¡lo mejor está por venir! 

Paseos terapéuticos entre mar y montaña

Si algo he aprendido en este año lejos del mundanal ruido es a pasear. Cuando vivía en una ciudad grande solía lanzarme a la calle a caminar con un propósito. Ir a hacer recados, ir a encontrarme con alguien, ir a al trabajo, ir de compras. Pero (muy) pocas veces paseaba por pasear, por el simple gusto de disfrutar de un momento para mí. 

 

Ahora que estoy rodeada de naturaleza y que siento la necesidad de conectarme con ella, estoy sabiendo dedicarme pequeños espacios de tiempo. Sentir los olores, estar atenta a los ruidos, percibir las diferentes tonalidades de azul y verde que tenemos en el norte. Aún no he probado la meditación, pero diría que caminar por placer, junto a la lectura, es mi forma de desconectar la mente por unos minutos. 

 

paseos

paseos

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Lo bueno de Cantabria es que tiene mil sendas por las que perderse. Parajes que parecen recién sacados de un cuento o de un cuadro de Cèzanne. En ellos la brisa del mar se mezcla con el olor a campo y los graznidos de las gaviotas se acompasan con los mujidos de las vacas. Creía en su poder, pero la naturaleza me ha demostrado que puede ser tremendamente terapéutica. Me ha enseñado a conocer mi cuerpo, a liberar mi mente, a mejorar mi humor y, una de las cosas que más le agradezco, a mirar de otra forma.  

 

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